Capitulo Seis
“EXPLICACIONES”
-¿Me prometes que si te desato no intentarás escapar y escucharas todo lo que tengo que decir?- con una gran sonrisa dibujada en el rostro, preguntaba Agatha, mientras miraba los ojos de Amber, como si intentará descubrir si le diría la verdad o no.
Amber, al saber que ya no tenía más opciones, aceptó.
-Ratsade- dijo Agatha, y como si nunca hubieran existido, las cuerdas que aprisionaban a Amber desaparecieron- creo que lo más justo y agradable para ambas es que tú preguntes y yo responda, ¿te parece?
-¿Quién eres?-comenzó Amber, aún acomodándose en la silla.
-Como te dije antes, mi nombre es Agatha… Agatha Fiore Sogno.
Ahora que podía verla mejor, costaba creer que la joven que se encontraba frente a Amber era un ser humano normal. Su rostro era sumamente hermoso, aunque algo pálido, lo cual ayudaba a resaltar más sus ojos, verdes y felinos. Su cabello negro, a pesar de ser una gran melena llena de rizos, era larga y sedosa. Y aunque su figura se aparentaba más a la de una pequeña criatura indefensa, no era menos “perfecta”.
-¿Y los otros?-preguntó Amber, tratando de evitar la mirada de su compañera.
-Magnus es un amigo de infancia y Francis es mi hermano, te pido disculpas por su comportamiento- los ojos de la joven parecieron perder su brillo durante un segundo para luego dar un pequeño suspiro-… pero es que siempre lo están vigilando y criticando, por eso no soporta que las cosas se escapen de su control.
-¿Qué hago aquí?, ¡No!, más importante aún, ¿Dónde están los registros que te llevaste?, ¿Qué has hecho con ellos?…
-Tranquila-dijo con una sonrisa- esos registros… supongo que son estos papeles que tengo aquí- se dio la vuelta y tomo una serie de hojas, que Amber no tuvo problema en reconocer- no era mi intención tomarlos, pero cuando te vi me puse algo nerviosa, es que… te pareces tanto a ella- bajó la mirada y pareció perderse en sus pensamientos-¡ah!, estas aquí por que me seguiste, la verdad es que me asombra que lograrás traspasar el portal.
-¿Portal?-poco a poco una fuerte jaqueca ganaba espacio en la cabeza de Amber.
-Eh…..sí- Agatha se paró y empezó a pasearse por la habitación- la verdad es que no sé cómo explicarte, creo que si lo hago intentarás escapar otra vez y tendré que atarte… de nuevo.
-¡Ah!- de pronto, lo había recordado, las extrañas palabras que Francis y Magnus pronunciaron antes de que la pusieran en esa habitación-¿Qué eran esas palabras?…Raje…etde…
Agatha había parado en seco y miraba fijamente a Amber, como si esta al fin hubiera encontrado la pregunta clave que debía hacer. Amber volvió a evitar su mirada y pensó que ya era hora de despertar de su alocado sueño.
-Esto no es un sueño- inevitablemente Amber alzó la mirada para mirar estupefacta la expresión de la otra joven- perdóname por evitar el tema, pero no creía necesario tener que explicarte esas cosas- se acercó un poco y se sentó frente a Amber- Rajetsu- mencionó casi en un susurro y las cuerdas volvieron a aparecer alrededor de Amber.
-¿Pero?…
-Sé que no es lo que acordamos-dijo Agatha mientras ponía una expresión torturada- de hecho, hacer esto no es mi estilo, pero creo que lo que te diré no es muy lógico para alguien de “tu tiempo”…
-¿Mi tiempo?- la interrumpió Amber.
-Como “ustedes” lo dicen…estamos en la edad media, Amber, sé que lo consideras un disparate, pero es cierto.
La única expresión que lograba aparecer en el rostro de Amber era una de asombro, no podía creer lo que le estaban diciendo. El dolor en su cabeza se acrecentaba cada vez más, parecía como si le estuvieran rebanando el cerebro y ya no lo soportaba. Todo estaba confuso y oscuro, pero ella se aferraba a mantenerse despierta, aún no comprendía las cosas que no le habían explicado…
-¿Amber?-se escuchaba la dulce vos de Agatha- ¿te sientes bien?
-Es mejor dejarla descansar- se escuchó de pronto.
-Sí, pero mírala como está-decía preocupada Agatha.
Amber no tenia la menor idea de cuál era su aspecto, pero de seguro era deprimente. Tampoco sabia que era lo que había a su alrededor o quién había aparecido en la habitación. Sin embargo, de pronto aparecieron unos profundos ojos azules. Unos ojos brillantes como los de Agatha, pero mucho más llamativos. De hecho, eran tan azules que parecían encerrar el cielo o el océano dentro de ellos. Y por más que quería, Amber sabía que no podía evitar esa penetrante mirada que parecí poder ver hasta lo más profundo de su alma.
Así, poco a poco y sin quererlo, fue quedándose dormida.



3 comments
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Septiembre 24, 2008 a 7:22 pm
Antonella puntocom
Cada parte se pone mejor que la otra.
La verdad es que este género me interesa bastante, por no decir mushísimo.
Sigui así.
Seguiré pasando por aquí
Octubre 6, 2008 a 1:33 pm
Antonella puntocom
Más! Más!
Que hace mucho que no nos deleitas con esta historia
un Beso!
Enero 16, 2009 a 3:53 am
IRETHSUE
pues vaya, me tienes prendida!!!
si yo fuera de épocas tales que doncellas, dragones y espadas andantes me declararía esclava tuya, pero ya que no soy habrá que conformarse con que sea tu lectora. XD
me ha gustado mucho lo que he visto y solo me queda esperar que las vacaciones te sean propicias en frutos dignos y abundantes para que hagas lo que sea necesario para darnos mucho más de leer, o serái más preciso…devorar.
un fuerte abrazo….
y …recuerda, me tienes al acecho!!
XD