Capítulo Cinco
“HUIDA”
-Lamento que hayamos tenido que recurrir a esto- comentó Agatha mientras se paseaba por la habitación. Amber, en cambio, se encontraba atada a una silla y, también, amordazada, para que no pudiera interrumpir lo que la otra chica tuviera que decir.
Antes de llegar a esta situación. Amber había intentado escapar, puesto a que consideró que la supuesta “broma” que le habían tendido ya había llegado a su límite.
No le costó mucho salir de la habitación en donde se encontraba, puesto a que cuando era pequeña se había entrenado en diferentes formas de pelea, su padre consideraba importante que una mujer supiera defenderse. De hecho, se dio cuenta que esta habilidad asombró al grupo, en especial a Francis, ya que cuando intentó detenerla recibió un golpe en toda la nariz. Tras eso, Magnus empezó a hacer un extraño movimiento de manos, pero Agatha lo detuvo. Amber escapó.
Al salir de la habitación se encontró en un largo pasillo que, a su vez, comunicaba con otros pasillos y puertas, parecía un gran laberinto. Ese lugar no podía ser un estudio de grabación, como había pensado antes, ya que no sólo era enorme, también tenía toda su decoración ambientada al estilo “medio-evo”, y, a pesar de que se asombraba con cada detalle y anhelaba detenerse para examinarlo, sabía que no podía. Escuchaba las voces a sus espaldas y gracias a los nervios había dado una vuelta en falso que la llevó a un callejón sin salida, la única solución era esconderse.
-¡Ya verá cuando la atrapé!
-¡Francis no lo hagas, la confundirás más!
-¡Me rompió la nariz, Agatha!, además, no podemos dejarla salir de aquí, los del consejo nos matarán si se enteran.
-Francis, aunque me cueste admitirlo, Agatha tiene razón, exponernos no nos servirá de nada.
-Gracias, Magnus.
-La vi girar por aquí- decía Francis, mientras entraba al “callejón” en donde se encontraba Amber- Seguro está escondida.
-¿Amber?- preguntó Agatha- Por favor, no compliques más las cosas…
-Me asombra lo madura que te has vuelto, Agatha… no me había dado cuenta- le comentó Magnus, casi en un susurro, a la joven.
El pequeño lugar tenía forma circular y parecía una pequeña sala de estar, en el centro, había una mesa con un gran mantel que llegaba hasta el suelo, bajo esta, se encontraba Amber.
En la mesa había un gran florero con lirios blancos y amarillos. Estas flores que siempre habían sido las favoritas de Amber, inexplicablemente se encontraban en todos los pasillos y habitaciones por las que había escapado. Aunque no lograba comprenderlo sabía que conocía ese lugar. Escuchó como sus perseguidores se paseaban por la habitación y hablaban en susurros, trató de aguantar la respiración, esperando que siguieran su camino para que ella pudiera escabullirse.
-No comprendo cómo fuiste tan descuidada para dejar que te siguiera- comentó Francis, mientras golpeteaba la mesa con los nudillos- ¡Raper!- tras esa extraña palabra se escuchó un pequeño “crac”- odio tener que usar magia para curarme.
¿Magia?, pensó Amber, ahora sabía que si todo lo que estaba viviendo no era una broma, significaba que aún estaba durmiendo, pero todo se sentía y veía demasiado real como para ser un sueño.
-Amber, ¿por qué no sales de esa mesa?, ya no tiene caso que te escondas- dijo Magnus.
Era cierto, ya no servía de nada estar escondida si ya la habían descubierto. Amber sabía que era su última oportunidad para tratar de escapar, al pensar en eso, salió lo más rápido que pudo y tomó el florero y, sin pensarlo tan siquiera un segundo, lo lanzó por los aires.
-¡El florero de Mamá!-gritó Agatha.
-¡Renetde!-pronunció Francis y sin explicación alguna, el florero se había quedado flotando por sobre las cabezas de los jóvenes, lo mismo había ocurrido con el agua y las flores que este contenía. Amber aprovechó el pequeño lapsus de confusión y volvió a correr por el pasillo.
-¡Rajetsu!- esta vez fue Magnus el que gritó. Tras eso, unas extrañas cuerdas surgieron de las paredes y aprisionaron a Amber, provocando que esta cayera al suelo sin poder moverse.
Desde el suelo, Amber pudo ver como Francis se acercaba al florero flotante y lo tomaba entre sus brazos, como si fuera una especie de tesoro. En todo momento le dio la espalda y después de darle una mirada a Agatha, salió de la habitación con una mirada fría y seria, incluso Amber que no lo conocía, sabia que ese no era su rostro habitual.
Tras unos segundos, Magnus se fue tras él y sólo Agatha se quedó junto a Amber.
-Hace tiempo que Francis no se enojaba de esa manera-dijo Agatha después de dar un gran suspiro.



3 comments
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Septiembre 22, 2008 a 4:37 am
michelfox
Acabo de volver de mi viaje… y
mañana empieza mi segundo nivel de carrera!
—-adiós tiempo libre, hola segundo semestre—-
mañana, cuando vuelva de mis clases….subiré el capitulo 6 (ya lo digite =)
muchas gracias a todos los que se detienen y me dan un poco de su tiempo, no saben lo mucho que me alegran y la forma que me hacen sonreir!
saludos!!!
….nos leemos!
Septiembre 22, 2008 a 2:57 pm
Antonella puntocom
Cada vez se pone más interesante. Me gustan las descripciones que haces y no se porqué, a este sitio le he dado la forma de la cada de un amigo mentalmente, jaja
cuidate!
muchos saludos, y adelante!
Septiembre 22, 2008 a 4:00 pm
Princesa_deaquelviejoreinoperdido
No es que me apasione la literatura fantástica, pero el relato es interesante y bonito. Me gustan los nombres de los hechizos, cambiando el orden de las letras del verbo correspondiente;)
Ah! y los lirios también son mi flor favorita:)
Un beso y sigue