Capítulo Dos:
“OJOS COLOR DE JADE”
Una joven mujer sale de la habitación. Es algo baja, en comparación con el hombre, de piel tostada y cabello oscuro, tiene una belleza sutil e inocente (indicio de sus veinte años de edad), pero lo que más destaca de su ser, son sus penetrantes ojos color ámbar. De ahí que le hayan dado por nombre “Amber”, ya que es una de sus mayores características, junto con ser muy audaz e inteligente.
-Sé que todo esto te emociona-dijo el hombre, mientras añadía una nota de preocupación al tono de sus ojos-pero no está bien que te desveles todos los días.
-Lo lamento Profesor, pero no puedo evitarlo.
Amber siempre ha mantenido un gran respeto y cariño por su Profesor, al cual, en realidad, consideraba un Padre, ya que era él quién la había educado como a una hija, a pesar de que no sabía de dónde era o siquiera quién era.
El Profesor Doe (Charles Doe) era un prestigioso arqueólogo que dejó de ejercer por querer dedicarse a su familia, pero, lamentablemente, tras un inesperado accidente perdió a su mujer e hijo. En ese entonces perdió el interés por la vida y se dedicó a vagar por el mundo, fue en uno de sus viajes que encontró a una pequeña niña caminando bajo la lluvia, eso ocurrió hace ya trece años, la verdad es que ninguno de los dos se atreve a averiguar el origen de Amber, de alguna forma, se necesitan el uno al otro.
-Creo que es mejor que duermas un poco más.
-¿Y la Conferencia?-un brillo de frustración se rebeló en los ojos de Amber.
-Yo me encargo.-dijo despreocupadamente el Profesor- Además, no es bueno que te presentes con esas ojeras- así el Profesor se detuvo y abrió una puerta que había a su lado- Pasa a mi despacho, aquí no te molestarán y, además, podré avisarte cuando todo esté listo.
Amber entró al despacho, el cual era sumamente amplio, de hecho, tenía todas las comodidades de una habitación, sólo se diferenciaba en que estaba repleto de libros e incluso se asimilaba más a una pequeña biblioteca. Se parecía bastante a la habitación de Amber, a pesar de que la de ésta estuviera decorada de forma más femenina. Había que reconocer que el despacho en sí se parecía más a un departamento, puesto a que contaba con tres habitaciones.
Una de las habitaciones era un baño, la que estaba al lado de éste era una habitación en donde permanecía una cama y una mesita de noche y por último, la oficina o el despacho era la habitación principal y la más amplia. Cubierta por la suave luz del día, en ella había un gran escritorio, el cual estaba repleto de papeles, las murallas parecían estar tapizadas por repisas llenas de libros, los que a su vez estaban separados en diferentes secciones. Sin duda alguna, la habitación tenía un gusto exquisito. La verdad es que a Amber le encantaba estar ahí, por eso no protestó cuando el Profesor la hizo entrar.
Realmente estaba cansada, pero era demasiado testaruda como para admitirlo abiertamente. Aún así, primero fue al baño y tomó un poco de agua, de ahí, se acercó al escritorio y revisó los papeles de la investigación que la tenían tan obsesionada. En ellos se reflejaba el arduo trabajo de los últimos cuatro años.
La investigación que dirigía junto a su padre se basaba en una antigua leyenda, por esa misma razón, en sus inicios, les había costado mucho encontrar el financiamiento necesario para las excavaciones, pero fue de gran ayuda la notable reputación del Profesor Doe, ya que todos reconocían que él era un hombre sensato y de gran talento, por eso si él estaba tras esa investigación, era porque algo importante había que descubrir. Ahora que lo pensaba nunca había recordado cómo es que decidieron seguir dicha historia y, en cierto modo, entendió a la gente que los había tildado de “locos” y “perseguidores de la fantasía”.
La leyenda hablaba de una extraña ceremonia de hechiceros y brujas, realizada en una noche de eclipse lunar. En ella habían intentado viajar en el tiempo, ya que como se encontraban bajo la constante vigilancia y peligro de ser llevados a la hoguera o a la horca deseaban encontrar un modo de escape. Pero las circunstancias no eran las correctas y surgió un problema, se cree que una niña quedó atrapada en las dimensiones del futuro y el pasado.
Relatándola de esta manera de verdad parece una locura creer que algo así realmente hubiera podido suceder, pero últimamente se habían encontrado muchos indicios de que esa comunidad de brujos realmente existió y eso era lo que llamaba la atención de los afiliados a la investigación, es decir, seguían pensando que la historia de la niña no era más que un disparate, pero el hecho de encontrar indicios de una familia de brujos, que además podían pertenecer a la nobleza, era algo mucho más llamativo. De hecho, pensaban convertir las ruinas de estudio en un lugar turístico, ya que en la actualidad las historias de hechiceros llamaban la atención de gran parte de la comunidad. Lo consideraban un negocio en ascenso.
Finalmente, después de comprobar que todo estaba en su lugar Amber se recostó en el sofá de visitas y una vez que ya se había acomodado, cerró los ojos.
*****
Un fuerte estruendo sacudió toda la habitación. Amber abrió los ojos de un salto y a pesar de que seguía algo adormilada se preocupó de revisar lo que más le importaba en esos momentos. Uno a uno paseó los ojos por las numerosas hojas de la investigación. Tras esto, no se fijó en nada más, no sabía por cuánto tiempo había dormido, así que se dirigió al baño para lavarse la cara y tratar de despertarse un poco.
Había ordenado los registros de la investigación y decidió que ahora que su rostro no mostraba tantas ojeras y, por lo tanto, estaba más presentable, ya podría dirigirse a la conferencia.
Al volver a la sala central, Amber creyó que seguía durmiendo, que posiblemente se había quedado atrapada en un sueño, ya que frente a ella, detrás del escritorio y sosteniendo todos los papeles de su trabajo había una mujer que nunca antes había visto. Ésta era de aspecto joven, quizás de la misma edad de Amber, pero mucho más alta. Su cabello era negro como la noche y tan largo que casi le llegaba a la cintura. Además, sus ojos eran verdes como la “Jade” y su rostro era muy hermoso. Pero eso no era lo que inquietaba a Amber, sino que lo que más llamaba su atención era que la misteriosa muchacha estaba vestida con la ropa característica de una mujer noble perteneciente a la edad media, quizás podría ser un disfraz, pero era muy elaborado. Su vestido era verde como sus ojos y tenía ciertas aplicaciones doradas, todo contrastaba armoniosamente con la pálida piel y el oscuro cabello de la joven.
Amber estaba estupefacta por la complejidad de la vestimenta y del rostro de la mujer. Por más que lo quisiera su cuerpo no lograba moverse. Había algo en dicha joven que le parecía conocido, pero no tenía claro qué era exactamente lo que intentaba recordar. En ese instante fue capaz de, al fin, articular palabra y preguntar: ¿Quién eres?. Fue en ese momento en que la mujer, que estaba casi tan sorprendida como Amber, dudó para luego afirmar con más fuerza todos los papeles y lanzar una extraña sustancia en el suelo. De la nada surgió una pequeña laguna turqueza, la cual por sí sola tomó una extraña forma, de ésta se reconocían algunos rasgos celtas que, a su vez, estaban combinados con otra clase de símbolos, era un dibujo muy extraño, complejo y, al mismo tiempo, muy atrayente. La mujer dió un pequeño paso hacia delante, lleno de gracia y delicadeza, al hacer esto logró terminar parada dentro de la figura y lentamente empezó a desvanecerse.
Consternada ante la idea de perder todo su trabajo y esfuerzo, Amber alcanzó a la mujer, tratando de detenerla, pero todo ocurrió demasiado rápido y perdió el equilibrio. Antes de que se diera cuenta estaba dentro de la figura y todo lo que había a su alrededor comenzaba a desaparecer.



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