Capítulo Tres:
“EXTRAÑO DESPERTAR”
Debí quedarme inconsciente, ya que lo último que recuerdo es como caía sobre el suelo cubierto de hojas otoñales.
*****
Al despertar me encontré en una extraña habitación que, en cierto modo, me parecía familiar. Quería fijarme en cada uno de los detalles, pero el sonido que me llegaba de la puerta entre abierta captó toda mi atención.
-¿Y si es ella?-se escuchó la voz fina y dulce de una joven mujer. En su tono de voz se distinguía un grado de respeto y terror.
-Eso es imposible-sentenció una voz firme y masculina- tú más que nadie sabe que “eso” ocurrió hace muchos años, además tenemos prohibido hablar de ello. Será mejor que no insistas, después de todo, no puedes comprobarlo.
Amber se levantó cuidadosamente, al hacerlo, notó que tenía una venda en la cabeza. Seguro se había golpeado al momento de caer. Lentamente se acercó a la puerta, procurando no hacer ningún ruido. No entendía dónde estaba y mucho menos de quiénes eran esas voces.
- ¿Qué no insista?… tú más que nadie sabes que hay miles de formas para comprobarlo
Las voces se escuchaban fuertes y claras. Amber no sabía qué pasaba, de hecho, en lo único en que lograba pensar era en los registros arqueológicos. Sin ellos, la investigación se iría abajo y no conseguirían el financiamiento que necesitaban. Lentamente, comenzó a buscar, al no encontrar nada volvió a concentrarse en la conversación. Las voces seguían discutiendo.
- Agatha, no puedes ser tan ilusa- dijo la voz varonil, la que, a pesar de ser grave y rebosar seguridad, tenía un cierto tono tierno y gentil – Además, debes recordar lo mucho que nos costó volver a ser aceptados, no sacrificaré todo nuestro esfuerzo.
Como la puerta estaba entre abierta Amber pudo acercar la vista a la otra habitación. Aunque su panorámica no era muy amplia pudo ver a la mujer que antes había estado en el despacho del profesor, la mujer de los ropajes raros y los ojos de jade. Era a ella a quien le pertenecía la voz, pero ¿con quién estaba hablando?
- Francis… no seas tan extremista, ¿quieres?- resonó una nueva voz, también de hombre, aunque se escuchaba juvenil podía distinguirse la sabiduría que poseía su dueño-… además, tenemos una pequeña espía escuchando la conversación…
La puerta tras la que se escondía Amber se abrió de golpe. Y, entonces, él apareció…



2 comments
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Julio 5, 2008 a 2:52 pm
Princesa_deaquelviejoreinoperdido
Espero la continuación.
Te leo.
Septiembre 17, 2008 a 8:56 pm
Antonella puntocom
Uau! me encanta, escribe escribe!
Sin duda, con algunos retoques (no necesarios para mejorar tu calidad, sino, desgraciadamente, por exigencias del mercado) esto lo publicas segurísimo.
Mucha suerte, y mi personajillo, es una joven desdichada, sólo eso, tu tienes mucho arte dentro tuyo.
Gracias por el comentario!
Saludos!